La Legislatura provincial derogó la ley que impedía la salmonicultura y aprobó un nuevo marco acuícola que despierta fuertes críticas de ambientalistas y científicos.

La Legislatura de Tierra del Fuego aprobó esta semana una nueva normativa que autoriza la cría de salmones y otras especies acuícolas a gran escala, derogando así la ley provincial N.º 1355 que prohibía esa actividad desde 2021. 

La ley original había sido impulsada para proteger los recursos naturales, los ecosistemas marinos y lacustres de la isla, convirtiendo a la provincia en un referente mundial de rechazo a la salmonicultura intensiva por sus posibles impactos ambientales. 

El nuevo marco legal establece un régimen general de acuicultura sustentable, con estándares de vigilancia sanitaria, innovación tecnológica y control ambiental, y delega a la Subsecretaría de Pesca la facultad de regular instalaciones, vertidos y concesiones en zonas habilitadas. 

La iniciativa, impulsada por el gobierno provincial de Gustavo Melella, fue aprobada por una ajustada votación —ocho a favor y siete en contra— y busca convertir a la provincia en un polo productivo de acuicultura comercial, con proyecciones de inversión millonaria en la producción de salmón, trucha y otros organismos acuáticos. 

Sin embargo, expertos científicos, organizaciones ambientalistas y representantes de pueblos originarios rechazaron la medida, advirtiendo que introducir la salmonicultura en ecosistemas frágiles podría generar impactos irreparables, especialmente por la introducción de especies exóticas, la contaminación por desechos y la presión sobre las poblaciones locales de peces. 

Parte de la discusión se centró en mantener prohibiciones expresas en áreas sensibles como el Canal Beagle, aunque la norma permite la producción en otras aguas jurisdiccionales bajo ciertos requisitos, una modificación que no aplacó las críticas de sectores que consideran que la actividad representa un retroceso en materia ambiental.

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