En Sierra Grande, San Antonio Oeste y Viedma ya son 225 las personas que participan de cursos orientados a oficios con alta demanda. Estas propuestas amplían las posibilidades de inserción laboral, ofrecen herramientas para mejorar ingresos y acompañan el crecimiento de actividades que hoy requieren personal formado dentro de la provincia.

El impulso a la formación laboral empezó a sentirse en cada uno de los puntos donde se dictan los cursos. En Sierra Grande, las aulas recuperaron un ritmo que recuerda a los momentos de mayor actividad minera, pero con una orientación más amplia y adaptada a los nuevos sectores que hoy empujan la economía local. En San Antonio Oeste y Viedma, la participación crece semana a semana, dejando ver un interés sostenido de jóvenes y adultos que buscan sumar herramientas concretas para mejorar sus oportunidades.

Detrás de estas iniciativas existe un trabajo de articulación con municipios, instituciones educativas y empresas que identifican cuáles son los perfiles que la actividad productiva demanda con mayor urgencia. Electricistas, soldadores, operadores de maquinaria, técnicas y técnicos en mantenimiento: la lista de oficios priorizados responde a un análisis territorial que evita improvisaciones y ajusta la oferta formativa a lo que efectivamente se necesita en cada región.

Los equipos responsables de la capacitación remarcan que la propuesta no solo se orienta al empleo inmediato, sino también a fortalecer trayectorias laborales más estables. Por ello, además de los contenidos técnicos, se incorporan módulos vinculados a seguridad, resolución de problemas y organización del trabajo. Esta combinación permite que las y los participantes puedan desempeñarse en entornos exigentes, ya sea en obras, industrias o servicios esenciales.

Las historias de quienes asisten a los cursos reflejan el impacto social de estas políticas. Para algunas personas significa la posibilidad de reinsertarse después de un período sin empleo; para otras, la chance de reconvertirse hacia sectores en crecimiento. También se observa una mayor participación de mujeres en oficios históricamente masculinizados, un fenómeno que los instructores destacan como uno de los cambios más alentadores de esta etapa.

Mientras tanto, las empresas locales siguen de cerca el desarrollo de las capacitaciones, conscientes de que contar con personal formado dentro de la provincia reduce costos, mejora la seguridad y fortalece el arraigo laboral. Las autoridades anticipan que, a medida que avance el calendario de cursos, se abrirán nuevas cohortes y especialidades, consolidando un esquema que busca acompañar el crecimiento económico sin dejar a la población al margen de las oportunidades que genera.

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