El encuentro previsto en Budapest entre los presidentes de Estados Unidos y Rusia fue suspendido, complicando los esfuerzos diplomáticos para un alto el fuego en Ucrania.
La cancelación se produjo luego de una conversación telefónica entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el canciller ruso, Serguéi Lavrov, en la que Moscú reiteró su negativa a aceptar un alto el fuego inmediato. El Kremlin señaló que no hay urgencia para organizar la reunión y que se requiere una preparación más seria para futuras negociaciones.
La decisión aumenta la incertidumbre sobre el conflicto, ya que se esperaba que la cumbre abordara posibles acuerdos territoriales y un cese de hostilidades. Rusia mantiene su postura firme sobre sus objetivos en Ucrania, generando escepticismo entre los aliados de la OTAN y dificultando los esfuerzos internacionales de paz.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, insistió en la necesidad de mantener la presión sobre Moscú, mientras líderes europeos buscan alternativas para avanzar en una solución pacífica. La cancelación subraya los desafíos persistentes de la diplomacia global frente al conflicto ucraniano.





