Los rehenes israelíes liberados por Hamás en las últimas semanas comenzaron a ofrecer testimonios estremecedores sobre las condiciones inhumanas que vivieron durante su cautiverio en Gaza, donde permanecieron retenidos por meses en túneles y viviendas improvisadas bajo control del grupo islamista.
Según reveló Clarín, los sobrevivientes describieron situaciones de hambre extrema, encierro total, golpes y amenazas constantes. Muchos fueron trasladados de un lugar a otro para evitar los bombardeos y mantenerlos ocultos de los operativos de rescate israelíes.
“Nos daban muy poca comida, apenas pan y agua una vez al día. Vivíamos en la oscuridad, sin saber si era de día o de noche”, contó una de las rehenes liberadas. Otro testimonio señaló que los captores los obligaban a permanecer en silencio absoluto durante horas y que cualquier intento de comunicación podía ser castigado.
Los médicos israelíes que examinaron a los liberados confirmaron que la mayoría presenta desnutrición, pérdida de masa muscular y signos de estrés postraumático severo. Algunos permanecen internados bajo observación y tratamiento psicológico.
El gobierno israelí calificó las prácticas de Hamás como “crímenes de guerra” y reiteró su compromiso de continuar las operaciones militares hasta lograr la liberación de todos los rehenes restantes. Mientras tanto, las familias reclaman que la comunidad internacional presione por corredores humanitarios y acceso de la Cruz Roja a los cautivos que aún permanecen en Gaza.Los relatos de los sobrevivientes vuelven a poner en evidencia la brutalidad del conflicto y el impacto humanitario que sigue golpeando tanto a las víctimas israelíes como a la población civil palestina en medio de una guerra que no da tregua.





