Un equipo internacional de investigadores descubrió en Anatolia señales de una patología infantil poco común en huesos de más de 4.000 años de antigüedad. El hallazgo podría reescribir parte de la historia médica de la humanidad.
Un grupo de científicos del Instituto Max Planck y de la Universidad de Ankara identificó marcas compatibles con una rara enfermedad infantil en restos óseos hallados en un antiguo sitio arqueológico de Turquía. Según el estudio, las lesiones observadas en los huesos sugieren la presencia de una dolencia metabólica que afecta el desarrollo temprano, similar a patologías como el raquitismo o ciertos trastornos genéticos contemporáneos.
Los investigadores explicaron que los restos corresponden a niños de entre 3 y 7 años que habrían vivido durante la Edad del Bronce. A través de análisis de ADN y estudios microscópicos, lograron detectar alteraciones en el tejido óseo que indican deficiencias en la mineralización y procesos inflamatorios crónicos. “Es una evidencia excepcional de cómo las enfermedades han acompañado a la humanidad desde sus orígenes”, afirmaron los autores.
Este tipo de hallazgos permite comprender mejor la evolución de las enfermedades y las condiciones de vida de las antiguas civilizaciones. En un contexto donde las dietas eran limitadas y la exposición al sol variable, las deficiencias nutricionales podían derivar en cuadros severos que afectaban la supervivencia infantil. Los científicos sostienen que estos descubrimientos aportan nuevas perspectivas sobre la adaptación humana y las desigualdades sanitarias del pasado.
El estudio, publicado en la revista Nature Human Behaviour, combina arqueología, paleogenética y medicina para reconstruir aspectos desconocidos de la salud infantil en tiempos prehistóricos. Los especialistas remarcan que comprender las raíces de las enfermedades puede ayudar a mejorar la prevención y el tratamiento de patologías actuales que comparten mecanismos similares.





