Un equipo internacional descubrió evidencias genéticas de una enfermedad congénita poco frecuente en restos óseos hallados en el yacimiento de Çatalhöyük. El hallazgo ofrece nuevas pistas sobre la salud infantil en las civilizaciones antiguas.

El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, analizó los restos de 16 niños y detectó signos compatibles con la enfermedad de Hurler, un trastorno hereditario que afecta el metabolismo y el desarrollo óseo.

Los investigadores combinaron análisis de ADN con tomografías de alta resolución, confirmando mutaciones en el gen IDUA, responsable del deterioro progresivo del sistema esquelético y neurológico.

Según la arqueóloga turca Ayşe Ertem, los hallazgos “demuestran que las enfermedades metabólicas han acompañado a la humanidad desde sus orígenes, aunque su diagnóstico recién fue posible con la biología molecular moderna”.

El descubrimiento abre nuevas líneas de investigación sobre cómo las condiciones genéticas y ambientales influían en la salud infantil en las sociedades neolíticas, aportando una mirada inédita a la historia de la medicina.

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