Más de 30 agentes fueron apartados este año por cobrar sin trabajar, presentar certificados falsos o cometer delitos como abuso y narcotráfico. Con la premisa de “reordenar para distribuir”, el gobernador neuquino impulsa una política de transparencia y control dentro del Estado provincial.

El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, reforzó su política de control y transparencia en la administración pública, despidiendo a más de 30 empleados durante este año. Los agentes fueron apartados por ausentismo, presentación de certificados falsos o la comisión de delitos graves como abuso y narcotráfico, en el marco de un plan que busca garantizar responsabilidad y ética en el Estado.

Bajo la premisa de “reordenar para distribuir”, la gestión de Figueroa apunta a sanear la estructura pública y asegurar que los recursos estatales se utilicen de manera adecuada. Cada caso fue investigado mediante sumarios internos, lo que permitió aplicar sanciones ejemplares y enviar un mensaje firme sobre el cumplimiento de las obligaciones laborales y legales.

La política de mano firme busca consolidar un modelo de gestión basado en la transparencia y la eficiencia. Con estas acciones, el gobernador pretende construir un Estado confiable, donde la corrupción, el ausentismo y el incumplimiento no tengan cabida, y donde la administración pública funcione al servicio de la ciudadanía.

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