Frente al contexto de ajuste impulsado por el Gobierno Nacional, el gobernador Alberto Weretilneck reafirma su compromiso con el desarrollo provincial. Una de las obras prioritarias que se sostiene con fondos propios es la modernización de la Ruta 69, un corredor vital para la conectividad y la producción en la región.
En medio del escenario de ajuste impulsado por el Gobierno Nacional, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, decidió plantarse y dejar en claro que no permitirá que las restricciones presupuestarias frenen el desarrollo de la provincia. Con un discurso firme, reafirmó que las obras estratégicas para la economía y la conectividad local continuarán ejecutándose, incluso si eso implica financiarlas exclusivamente con recursos propios. “No vamos a detener el progreso de Río Negro por decisiones ajenas”, habría expresado en sus últimas apariciones públicas.
Uno de los proyectos emblemáticos que se mantiene en marcha es la modernización de la Ruta 69, un corredor clave tanto para la circulación de los habitantes como para la actividad productiva de la región. Esta ruta no solo conecta localidades importantes, sino que además funciona como vía de transporte para sectores como la fruticultura, la ganadería y el turismo, pilares fundamentales de la economía rionegrina. Mejorar su infraestructura significa garantizar mayor seguridad vial y reducir los costos logísticos para cientos de productores.
La decisión de sostener estas obras con fondos provinciales representa un esfuerzo significativo en términos presupuestarios, pero también envía un mensaje político contundente: Río Negro no está dispuesta a quedar relegada en medio de la reconfiguración fiscal nacional. Weretilneck apuesta a una gestión autónoma, donde las prioridades locales no dependan exclusivamente de los giros de Nación, sino de una administración eficiente de los recursos propios. Esto le otorga margen de maniobra en un contexto en el que muchas provincias deben frenar proyectos por falta de financiamiento.
Con esta postura, el gobernador busca no solo sostener el ritmo de obras, sino también consolidar liderazgo y presencia en el escenario regional. En un país donde el ajuste genera tensiones entre Nación y provincias, Weretilneck se posiciona como uno de los mandatarios dispuestos a enfrentar el desafío sin resignar crecimiento. La Ruta 69 es solo un ejemplo de esa estrategia, pero el símbolo de un modelo que prioriza la obra pública como motor de desarrollo.





