De cara a las elecciones legislativas de octubre, nuevas encuestas señalan un escenario muy igualado entre el frente provincial encabezado por el gobernador Rolando Figueroa y La Libertad Avanza. Por su parte, el peronismo se debilitó en el último tiempo, y el voto que se desprenda de este sector podría definir el rumbo de los comicios.
De cara a las elecciones legislativas de 2025 en Neuquén, el panorama político muestra una competencia cada vez más polarizada. Las encuestas recientes indican que la disputa central se encamina entre el frente provincial liderado por el gobernador Rolando Figueroa —identificado con el sello de La Neuquinidad— y La Libertad Avanza, el espacio libertario que busca consolidar el avance logrado a nivel nacional. Ambos proyectos representan alternativas bien diferenciadas, pero con una base electoral similar en crecimiento, lo que anticipa una contienda voto a voto.
En este contexto, el peronismo atraviesa uno de sus momentos más delicados en la provincia. Históricamente protagonista en las elecciones neuquinas, hoy aparece fragmentado y sin un liderazgo claro capaz de unificar su caudal electoral. La pérdida de protagonismo no solo afecta su representación directa, sino que abre la puerta a que sus votantes migren hacia otras opciones más competitivas.
Ese voto peronista en fuga se ha convertido en el gran botín de esta campaña. Tanto Figueroa como los libertarios diseñan estrategias específicas para seducir a este electorado desencantado, consciente de que allí puede estar la llave para inclinar la balanza. La disputa no será solo discursiva, sino también territorial, ya que el peronismo conserva una estructura militante que podría ser determinante si decide acompañar a uno de los polos emergentes.
Así, Neuquén se encamina hacia unas elecciones donde el tradicional esquema político parece reconfigurarse por completo. Si el peronismo no logra recomponerse, podría quedar relegado a un rol secundario, convirtiéndose en árbitro involuntario de una batalla entre identidades locales y discursos rupturistas. Lo único claro es que el voto volátil será el gran protagonista de octubre.





