A poco menos de un mes para las elecciones legislativas, en Neuquén las últimas encuestas demuestran que hay un escenario de gran paridad entre La Libertad Avanza y el frente La Neuquinidad, encabezado por el gobernador Rolando Figueroa. Por su parte, el peronismo se ha debilitado en el último tiempo, y los votos que se desprendan de este sector podrían definir el resultado de la elección.
A pocas semanas de los comicios legislativos, Neuquén se encuentra ante una de las disputas más reñidas de los últimos años. Las encuestas coinciden en señalar un empate técnico entre La Neuquinidad, el frente provincial que lidera el gobernador Rolando Figueroa, y La Libertad Avanza, que busca trasladar a la escena local el impulso obtenido a nivel nacional. Ambos espacios concentran la mayor parte de la intención de voto y se preparan para una definición voto a voto.
La Neuquinidad apuesta a capitalizar la gestión de gobierno y el respaldo de las estructuras territoriales que acompañan a Figueroa, destacando un modelo de identidad local. Por el contrario, La Libertad Avanza se apoya en un discurso de cambio profundo y en el entusiasmo de sectores desencantados con la política tradicional, especialmente entre los jóvenes y los independientes. Esta tensión entre continuidad provincial y propuesta rupturista marca el pulso de la campaña.
En este escenario polarizado, el peronismo quedó relegado a un segundo plano. Históricamente protagonista en la provincia, hoy enfrenta una crisis de liderazgo y fragmentación interna que le impiden presentar una alternativa competitiva. Su debilitamiento no solo reduce su representación, sino que convierte a su electorado en el factor decisivo que podría inclinar la balanza entre las dos fuerzas dominantes.
La pregunta central no es tanto quién lidera hoy las encuestas, sino hacia dónde se volcarán los votos del peronismo desencantado. Sin un candidato fuerte propio, ese caudal electoral se volvió el botín más codiciado por Figueroa y los libertarios. La elección, más que nunca, se definirá por la capacidad de atraer a los indecisos y a los huérfanos políticos de un peronismo en retroceso.





