La joven de 23 años encontrada sin vida en un basural de Neuquén fue finalmente identificada gracias a una cirugía reciente en la rodilla, que permitió a los investigadores confirmar su identidad. La identificación es un paso clave en la causa, ya que permite avanzar en la recopilación de pruebas y en la reconstrucción de los últimos movimientos de la víctima antes de su muerte.

La mujer hallada sin vida en un basural de Neuquén a mediados de septiembre fue finalmente identificada por las autoridades. Inicialmente, la autopsia no permitió establecer su identidad, pero se logró reconocerla gracias a una cirugía reciente en la rodilla. El Ministerio Público Fiscal (MPF) confirmó que la víctima es Ángela Gladis Díaz, de 23 años, residente en la capital provincial.

La identificación se efectuó mediante el Sistema Automatizado de Identificación de Huellas Dactilares (AFIS), con la colaboración del área de Criminalística de la Policía de Neuquén y personal de la Policía Federal en Buenos Aires. Tras los primeros resultados de la autopsia, la fiscal Guadalupe Inaudi solicitó informes médicos a hospitales de Neuquén y el Alto Valle de Río Negro, enfocándose en mujeres de entre 20 y 40 años que hubieran sido sometidas a cirugías de rodilla en los últimos dos años. El cotejo con los rastros recogidos durante la autopsia permitió finalmente confirmar la identidad de Ángela.

Según las autoridades, la joven falleció a causa de un traumatismo de cráneo, sin indicios de lesiones por armas de fuego o blancas. La causa se investiga como femicidio. El cuerpo fue encontrado el 18 de septiembre en una cantera en uso sobre la calle Algodón, cerca del ingreso al predio de la empresa BASAA Constructora, a escasa distancia de una pared lateral y sobre las piedras, en un sector al que solo acceden vehículos y maquinaria de construcción.

El comisario inspector Juan Barroso explicó que el cadáver estaba visible únicamente desde un vehículo alto o maquinaria, detrás de un montículo de piedras, y no estaba enterrado ni cubierto. El maquinista de la empresa indicó que hacía tiempo que no ingresaba a la cantera, por lo que se estima que el cuerpo pudo haber sido depositado allí aproximadamente 20 días antes del hallazgo. Los especialistas calcularon que entre la muerte de la joven y el hallazgo transcurrieron entre cinco y diez días.

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