Lo que comenzó en los años ’60 como la travesía de tres jóvenes que unieron Neuquén y Viedma en bote, se convirtió en la competencia náutica más emblemática de la Patagonia.
En 1964, Alberto López Kruuse, Oscar Sanguinetti y Néstor Gómez se lanzaron a una aventura que parecía imposible: recorrer en un bote doble par alemán el trayecto del río Negro, desde Neuquén hasta Viedma. Aquella osadía, nacida entre amigos y con el Club Náutico La Ribera como punto de encuentro, fue el germen de una de las pruebas deportivas más tradicionales de la región.
Con el paso del tiempo, esa iniciativa se transformó en la Regata Internacional del Río Negro, que año tras año convocó a palistas de distintos puntos del país y del mundo, consolidándose como un clásico del canotaje. La competencia supo mantener intacto su espíritu: la pasión por el río y el esfuerzo compartido.
En enero próximo, la regata celebrará su edición número 50, un hito que resume medio siglo de historia, coraje y tradición deportiva, y que Diario Río Negro prepara con una cobertura especial para homenajear la travesía que marcó a generaciones.





