Se trata de un laboratorio farmacéutico que operaba en el barrio porteño de Parque Avellaneda, el cual fue intervenido tras detectarse irregularidades en sus procesos de producción y control de calidad. Las autoridades de la ANMAT realizaron la inspección correspondiente. 

La ANMAT decidió inhibir a una nueva planta farmacéutica tras el caso del fentanilo contaminado que provocó casi un centenar de muertes. El organismo regulador aplicó la medida al laboratorio nacional Aspen, propiedad de la familia Rabosto, que hasta el momento operaba como 223 y tenía su sede central en Remedios 3439, en el barrio porteño de Parque Avellaneda, además de un depósito de acondicionamiento en Virrey Cevallos 1829, en San Cristóbal.

Como parte de la acción, la ANMAT instruyó un sumario sanitario contra la empresa y su directora técnica, Lorena Durante, por presuntas infracciones a distintos ítems de la Disposición ANMAT 4159/2023. También se ordenó el retiro del mercado de los lotes 135024-1 1034 y 138724-1 1034 del inyectable liofilizado Tazadir de 100 mg de azacitidina, y la presentación de la documentación correspondiente ante el Departamento de Vigilancia Post Comercialización y Acciones Reguladoras del INAME.

La intervención surgió luego de una inspección que detectó incumplimientos graves a las Buenas Prácticas de Fabricación y Control. Entre las irregularidades se incluyeron deficiencias críticas en la gestión del sistema de calidad farmacéutico, en locales y equipos, en actividades de producción subcontratadas, control de calidad y personal. Además, se identificó que la empresa dependía de terceros, como Filaxis, para la elaboración de productos sólidos e inyectables citostáticos, y que algunas observaciones previas aún no habían sido totalmente corregidas.

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