La elección enfrenta dos modelos claros. Por un lado, La Libertad Avanza con candidaturas digitadas desde Buenos Aires; por el otro, el Frente La Neuquinidad con un proyecto provincial que prioriza los intereses locales. El peronismo, fragmentado y sin rumbo, quedó relegado y esta vez la decisión es sobre quién protege realmente a Neuquén y su futuro.
De cara a las elecciones legislativas de 2025, las encuestas anticipan un escenario de fuerte polarización en Neuquén. El Frente La Neuquinidad y La Libertad Avanza se consolidan como las principales alternativas, mientras que el peronismo aparece debilitado y sin capacidad de articular un proyecto competitivo.
La disputa se ordena en torno a dos modelos claramente diferenciados. La Libertad Avanza impulsa candidaturas definidas desde Buenos Aires, con un enfoque nacional que deja poco margen a las particularidades provinciales. En contraposición, el Frente La Neuquinidad, liderado por Rolo Figueroa, sostiene un proyecto de raíz provincialista que busca priorizar los intereses de Neuquén por sobre las decisiones externas.
En este contexto, la elección no solo definirá bancas legislativas, sino también el rumbo político de la provincia en el mediano plazo. El debate se centra en quién tendrá la capacidad real de defender a Neuquén en el Congreso: si un espacio con conducción externa o una fuerza que construye desde el territorio y responde directamente a las demandas locales.





