En 1833, tras la ocupación británica de las Islas Malvinas, Antonio Rivero, un gaucho entrerriano, lideró una revuelta que marcó un hito en la historia de la soberanía argentina sobre el archipiélago.
Antonio Rivero nació en 1790 en Entre Ríos y, en 1829, se trasladó a las Islas Malvinas como peón rural bajo el gobierno de Luis Vernet. Durante su estancia, la situación laboral se deterioró: los gauchos y criollos enfrentaban condiciones de trabajo injustas, pagos en vales no aceptados y restricciones severas. Este ambiente de opresión y la falta de comunicación con el continente aumentaron el descontento entre los colonos.
El 3 de enero de 1833, las fuerzas británicas desembarcaron en las islas, izaron su bandera y arriaron la argentina. Ante esta usurpación, Rivero organizó una revuelta el 26 de agosto del mismo año. Junto a un grupo de gauchos y criollos, atacaron a cinco británicos, incluyendo al jefe de la guarnición, y tomaron el control de la casa principal. Arriaron la bandera inglesa e izaron la argentina, simbolizando la resistencia y el reclamo de soberanía.
Aunque la revuelta fue sofocada y Rivero fue capturado, su acto de valentía quedó grabado en la memoria colectiva como un símbolo de la lucha por la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Su legado perdura en la historia nacional y en el reconocimiento de su valentía y compromiso con la patria.





