Aunque ambas provincias forman parte del yacimiento de Vaca Muerta, Neuquén abarca gran parte del área productiva, por lo que recibe la mayoría de las regalías, mientras que Río Negro, con un territorio mucho menor dentro del yacimiento, percibe un porcentaje significativamente inferior.

La desigualdad en la distribución de ingresos provenientes de Vaca Muerta es una realidad que afecta directamente a Río Negro. Aunque esta provincia también forma parte del yacimiento, su participación territorial es mucho menor en comparación con Neuquén, que concentra la mayor parte de la producción. Como resultado, Neuquén recibe el 95% de las regalías, mientras que Río Negro apenas accede al 5%, lo que genera un fuerte desequilibrio en los beneficios económicos que se derivan de esta fuente estratégica de energía.

Esta diferencia impacta no solo en las finanzas provinciales, sino también en las posibilidades de desarrollo local. Mientras Neuquén ha podido potenciar su infraestructura, servicios y empleo gracias a los ingresos de Vaca Muerta, Río Negro enfrenta mayores dificultades para capitalizar su participación en el yacimiento. Esto plantea un desafío para alcanzar un desarrollo más equitativo entre las provincias involucradas, especialmente cuando ambas aportan recursos humanos, logísticos y territoriales al funcionamiento de la industria.

Frente a este escenario, autoridades y sectores productivos de Río Negro reclaman una revisión de los mecanismos de distribución y una mayor participación en las decisiones estratégicas del proyecto. La búsqueda de una compensación más justa no solo beneficiaría a Río Negro, sino que también contribuiría a un desarrollo más equilibrado de toda la región patagónica, asegurando que los beneficios de Vaca Muerta alcancen a todas las comunidades que forman parte de su estructura productiva.

Tendencias