En un escenario donde la defensa de los recursos es clave, la gestión de Figueroa pone el foco en las personas, promoviendo la educación, la inclusión y el fortalecimiento del capital humano como base para un crecimiento sostenido. El gobernador destacó que “la Neuquinidad es nuestro mejor recurso”.

Esa misma filosofía se refleja en las medidas adoptadas desde el primer día de su gestión. Con una administración que mira a largo plazo pero actúa de inmediato, se multiplicaron las obras de infraestructura, se fortaleció la educación pública y se impulsaron políticas que cuidan el bolsillo de las familias neuquinas. La gestión no se detiene: se adapta, se proyecta y se concreta.

Figueroa insistió en la necesidad de recuperar el valor del esfuerzo colectivo. En su visión, el Estado debe estar presente, pero también ser eficiente, austero y transparente. Por eso, gran parte de su discurso estuvo centrado en ordenar las cuentas públicas, acompañar a los municipios y garantizar que cada neuquino sienta que hay un gobierno que escucha y actúa.

El gobernador también resaltó la importancia de estar cerca del territorio. Su enfoque no parte de un escritorio, sino de la experiencia directa con las comunidades, de conocer sus necesidades y de avanzar en soluciones con todos los actores. Esa cercanía se traduce en hechos: programas de empleo, mejora de rutas y expansión de servicios esenciales.

Así, Figueroa consolida una gestión que no se escuda en el contexto nacional, sino que responde con acción. La convicción se expresa en cada decisión, y el trabajo constante se vuelve la mejor herramienta para sostener una provincia en marcha, con los pies en la tierra y la mirada en el futuro.

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