Un estudio reciente identifica en el sésamo un posible regulador del azúcar en sangre, que además mejora el perfil lipídico y actúa como antioxidante, ofreciendo una alternativa natural para complementar el tratamiento de la diabetes tipo 2.
Investigadores han posicionado al sésamo —o ajonjolí— como un alimento funcional relevante en el manejo de la diabetes tipo 2, por su capacidad para controlar niveles de glucosa, colesterol y fortalecer la defensa antioxidante. Tanto las semillas como el aceite de sésamo concentran fibra, magnesio, cálcio y antioxidantes que favorecen el metabolismo glucémico.
Un informe del Instituto Viví Mejor de Santa Fe destacó que el consumo habitual de sésamo puede disminuir la glucemia en ayunas y reducir la resistencia a la insulina. Estas propiedades son esenciales para estabilizar los niveles de azúcar y prevenir picos hiperinsulinémicos que complican la diabetes.
El magnesio presente en esta semilla juega un rol fundamental en la sensibilidad insulínica, mientras que su aporte de antioxidantes ayuda a proteger el sistema cardiovascular. También se identifican beneficios en el equilibrio lipídico, reduciendo LDL y triglicéridos, y aumentando HDL.
No obstante, los expertos advierten sobre el uso adecuado: deben considerarse posibles alergias, interacciones con medicamentos y la cantidad consumida, recomendando siempre una consulta médica en casos de diabetes avanzada o tratamiento farmacológico .
El sésamo emerge así como una alternativa natural, sustentada por evidencia, capaz de mejorar la calidad de vida de personas con diabetes tipo 2. Incluirlo en una dieta equilibrada puede ser un complemento útil a terapias tradicionales, siempre acompañado por la orientación profesional adecuada.





