Un estudio presentado en la reunión de la Sociedad Endocrina en San Francisco advierte que el consumo alto de azúcares y edulcorantes como sucralosa y aspartamo podría anticipar el inicio de la pubertad, especialmente en menores con predisposición genética.
Un reciente estudio presentado en la Sociedad Endocrina del Reino Unido asocia el consumo excesivo de azúcar y edulcorantes artificiales con un mayor riesgo de pubertad precoz central en niños y niñas. Con más de 1.400 participantes, la investigación concluyó que hay un efecto dosis-dependiente: a mayor ingesta, mayor riesgo de iniciar el desarrollo sexual antes de la edad típica.
El estudio señala que la sucralosa tiene un efecto marcado en varones, mientras que en niñas —además de sucralosa— la glicirricina y los azúcares añadidos estarían vinculados a una probabilidad mayor de pubertad temprana. Investigadores explican que estos endulzantes alteran el microbioma intestinal y activan patrones hormonales relacionados con la pubertad.
La doctora Yang-Ching Chen, del Hospital Municipal Wan Fang, subraya que es uno de los primeros estudios que analiza la interacción entre factores genéticos y consumo de edulcorantes en una cohorte real. La pubertad precoz central puede traer consecuencias a nivel emocional, físico y metabólico, subrayan los especialistas.
Ante estos hallazgos, médicos recomiendan moderar el consumo de alimentos y bebidas con edulcorantes artificiales, especialmente en la infancia. Sugieren que se prioricen opciones más naturales y se limite la exposición en edades tempranas, como medida preventiva.
Este estudio refuerza la necesidad de revisar las políticas de consumo infantil. A futuro, sus conclusiones pueden reconfigurar recomendaciones nutricionales y promover campañas de salud orientadas a proteger el desarrollo saludable de niñas y niños.





