El bosque sumergido del lago Traful, un atractivo natural único, oculta un proceso de desplazamiento de ladera que los expertos advierten puede desencadenar un tsunami lacustre de impacto inesperado.

Villa Traful —una joya enclavada en la Patagonia neuquina a unos 100 km de Bariloche y 50 km de Villa La Angostura— combina naturaleza en estado puro con una rareza geológica. Su lago, de hasta 300 m de profundidad, conserva un antiguo bosque sumergido cuyos troncos, conservados por las bajas temperaturas y la ausencia de microorganismos, se mantienen erguidos bajo el agua

Este espectáculo submarino se debe a un proceso conocido como «remoción de masas»: la ladera del cerro Bayo se desliza lentamente hacia el lago, desde hace siglos —actualmente unos 36 cm por año—. Si un sismo o un evento brusco moviliza ese terreno, podría originarse un tsunami lacustre capaz de generar una ola de decenas de metros que impacte la costa, incluida Villa Traful. Una simulación de 2017 sugiere que el pueblo tendría muy pocos minutos para evacuar.

A pesar de su belleza apacible, el destino no está exento de riesgo. Geólogos del Conicet y del Instituto Nacional de Prevención Sísmica mantienen un monitoreo constante de la inestabilidad, y ya se diseñaron protocolos de evacuación como parte de la estrategia preventiva.

Para los visitantes, Villa Traful sigue siendo un paraíso: se puede navegar en embarcaciones con fondo transparente, bucear entre los árboles sumergidos y disfrutar del entorno protegido del Parque Nacional Nahuel Huapi. Pero los expertos recomiendan conocer el fenómeno y respetar las indicaciones oficiales.

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