Detrás de esta decisión, se revelan objetivos estratégicos y riesgos globales que podrían redefinir el equilibrio regional.
Estados Unidos escaló su participación en el conflicto entre Irán e Israel el pasado 22 de junio, al lanzar bombardeos contra las instalaciones nucleares de Fordow, Natanz e Isfahán. Esta acción, liderada por el presidente Trump, apunta a impedir que Teherán avance hacia la obtención de ojivas nucleares.
Según informes, la ofensiva –denominada «Operación Martillo de Medianoche»– combinó el uso de bombas “destruye búnkeres” GBU-57A/B y misiles Tomahawk, lanzados desde bombarderos B-2 y submarinos. Con ello, EE. UU. pretendía neutralizar las capacidades subterráneas críticas de Irán en un solo golpe.
La respuesta iraní fue inmediata: misiles balísticos y drones atacaron territorio israelí —en una maniobra llamada “Operación Promesa Verdadera III”—, así como bases estadounidenses en Qatar e Irak. Ante estas ofensivas, Trump mediaba un alto el fuego que, aunque técnicamente en vigor, fue violado por ambas partes poco después.
La intervención norteamericana no solo busca frenar la amenaza nuclear iraní, sino también demostrar respaldo a Israel y reconfigurar la dinámica militar regional. Sin embargo, ha generado críticas internas en EE. UU., donde se han escuchado advertencias de que esta estrategia podría «destrozar» al país si se pierde el control.
En el ámbito global, la acción militar de Washington ha desatado temores en los mercados: el precio del petróleo se disparó y se reactivó el riesgo de cierre del Estrecho de Ormuz, pieza clave en el comercio energético mundial. Al mismo tiempo, diversos actores internacionales actúan como mediadores para evitar una catástrofe regional.
A nivel diplomático, se detectan interrogantes sobre la legitimidad legal de los bombardeos (ejecutados sin aprobación del Congreso) y sobre el futuro de la política exterior estadounidense tras años de retórica aislacionista. El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha instado a ambas partes a respetar la tregua y avanzar hacia soluciones diplomáticas





